Cuanto tiempo lo había esperado, cuantas veces lo planeó, lo calculó, le dio mil vueltas..pero al fin había llegado. Ya no importaba el sueño trágico que le aquejaba, ni la envidia que le carcomía la conciencia sin saber porque le pasaba justo ahora..no era relevante, su cabeza volaba desplegando la infinidad de ideas que le envolvían...
Revisó el celular, siempre había alguna novedad, a la hora de levantarse, una novedad..de aquellas variadas, surtidas y casi predecibles..Ana lo era, y si no le había atendido el teléfono en toda la noche, pensaría mil historias, y tendría listas incontables quejas, suposiciones, celos, berrinches de su edad. Las llamadas, los sms, eran típicos, bastaba con unas cuantas palabras cariñosas para calmarle. Y que bien sabía calmarle..aunque no llegaba a encontrar la razón de hacerlo, simplemente lo hacía; en el fondo también le calmaba.
Transcurrió el día entre el almuerzo familiar, los mates de la siesta, los apuntes, el estudio, las preocupaciones de la universidad, siempre presentes..con un matiz minimizado, como si ocupara un segundo plano.
Entre tantas ideas para el ansiado encuentro, se decidió a preparar algo sencillo, íntimo, más bien un detalle. Pero es que a las mujeres les encantan los detalles.. Lucía estaría encantada de descubrirle, se lo había insinuado varias veces, sin mucho éxito, incluso se lo había pedido, pero parecía muy dificil, doloroso..no hubo oportunidad anteriormente, en cambio ahora, lo haría para sorprender, pues le había resultado tambié un tanto curioso.
No habría una manera más lírica de expresarlo, tal vez exageraba, pero lo hizo..penso que había enloquecido, semejante entrega, al dolor, para satisfacer al ser amado..tenía que valer la pena, o nada lo valdría!
El reloj aproximaba sus manecillas a la hora arreglada, y sonó el teléfono, era Lu, llamaba para cancelar, sus padres habían arruinado sus fogosos planes, otra vez..caramba, y por si hubiera alguna pequeñísima posibilidad de que el encuentro finalmente se concretara, un imperioso temporal se desató en la ciudad, las calles se anegaron, las comunicaciones comenzaron a fallar..y todo resulto en vano..cuanta mala suerte, y cuanto dolor..depilarse completamente los genitales sin poder gozarlo!
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